domingo, 20 de marzo de 2016

Besos de Perro + Barrena - Sala Monasterio

Besos de Perro (Tributo Marea) + Barrena (Tributo Barricada)
Sala Monasterio - Bcn


Frente a la aplacada marea tras la barricada, en el Port de Barcelona, donde los peces viejos se cansaron de desenredar anzuelos, sean bienvenidos a éste circo de lo absurdo que las bandas van a empezar en el treinta y tres del Moll de Mistral. En la “Sala Monasterio”, “Barrena – Tributo a Barricada” y “Besos de Perro – Tributo a Marea” el pasado diecinueve de marzo, como astillas colgando se clavaron en el escenario donde, a muchos grupos, sin nada se les ha visto llegar. Casi podía oírse la voz de “El Drogas”, a buen seguro se habría sentido como en casa en la solera de ese escenario pisado por tanto gran artista, “Pasen y tomen asiento pronto que los focos se apagan y el ambiente se va a helar”.



Aunque no fue frío precisamente lo que sintió el mucho más que concurrido público que atestaba la sala, cual si realmente fuesen a asistir a un concierto de “Barricada” o “Marea”. En el momento en que “Barrena”, Juan Carlos “Pinpón”, voz principal especialmente temas de “El Drogas”; Sergio González, guitarra y voz principal, especialmente temas de “Boni”; David Cánovas, bajo y coros; Jordi Farreras, batería; e Iván Torres, guitarra; ascendieron a ese escenario de tan alto abolengo y comenzaron con pitos y trompetas el clásico inicial de “Barricada”, “Sean Bienvenidos”. No hubo frío alguno, si no diamantes en la espalda y escudo “Rojo” entrando a matar la enorme concurrencia, cual convoy sobre raíles desgastados y tornillos amarrados gritó acalorada y al unísono al grupo un “Como yo a ti”.



Todos en la misma lata, con la música rompiendo el motor “Písale”, corea el respetable, castiga más el motor y evita que las balas blancas alcancen a la “Oveja Negra” con la que se sienten tan identificados. Porque sólo quien quiso vivir en libertad puede entender a esa banda que se negó a estar “Bajo control”, alumnos del adoquín que, aún después de recibir tanto golpe, aconsejan un cuerdo  “Echa a correr”, aunque no hay duda, “Por salir corriendo” nadie evita la paliza. Y zurra es la que estaba dándose el público ante esos temas convertidos en mucho más que canciones, representaciones de “Ninguna Bandera”, como si de ello dependieran sus vidas en un ritual camuflado de diversión de “Pasión por el ruido”. Hartos de actuar como mero espectador, “Cada Noche”, ese público harto de trucos de comediante, cual “Animal Caliente”, sólo quiere disfrutar gritando “Ésta es una noche de Rock & Roll”. Con el espíritu de luchas callejeras que pueden llevar a “La silla eléctrica” tras un “Objetivo a rendir” “Tentando a la suerte”, como muestran sus vítores y clamores en un “No hay tregua” en busca de esa visión en “Blanco y Negro” antes de que el sol les diga que es de día.

Aunque, aún deban esperar a que “Marea” en boca de “Besos de perro” les dé cuarenta duros de felicidad de la mano de Ramón Chacón y Bernat Gilabert, guitarra; Gerard Marín, bajo; Isidoro Martínez, batería; y David Cols, voz.



Una felicidad proveniente del hilo de “La Rueca” para coger la sisa a las fachadas con “Alfileres” y llevar a ese ansiado público, enturbiados, hasta el alba y, con los ojos cerrados, que puedan pensar -te veo- aunque “La luna me sabe a poco” y arrastrados por la pátina del desamor, por ese “Barníz” que lleva a exclamar, ¡Ven pa’cá cagüendiós! Parafrasean el “Romance de José Etxailarena”, - porque no hay romance ni flor, que supuren amor viviendo en un florero, los tallos de verdad no se deben quebrar- y se transportan, nota a nota letra a letra hasta esa “Ciudad de los Gitanos”. Donde hay lunas de tela y un sol navajero que al público le hace espetar “Duerme conmigo” porque están hasta las tetas de poetas de bragueta y revolcón. Porque sin “Corazón de mimbre” ese respetable se encabrita cuando escucha ¡Ay, prima mía! y con sus cuerpos “Trasegando” frente al escenario, bailan, no con la mala suerte, sino deseando volver a ser “El perro verde” que no puede juntar el agua con el aceite.



Al son de “Manuela canta saetas”, y no sus fandangos en soledad, sino “Como el viento de Poniente” sin seguir al rebaño levantando la voz, más fuerte que los ladríos de los perros consentíos, gritando “En tu agujero” porque de puertas para afuera se hará todo añicos. Y echaran a correr “Como los trileros” pero no antes de seguir “El rastro” de “Marea” que borra las fronteras con sólo sus pies. Unos pies intangibles que, de la mano de “Besos de Perro” y, anteriormente, “Barrena” les llevó a estar presentes, tanto a “Barricada” como a “Marea” frente a un respetable entregado a ese escenario de alta raigambre de la “Sala Monasterio”.

Texto: Yon Raga Kender
Fotografías: Manuel Alferez

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