domingo, 6 de marzo de 2016

Dirty Brunettes - Bar Lips

Dirty Brunettes
Bar Lips - Bcn


Los tres espejos que han tomado por derecho propio el fondo del “Bar Lips”, en el número ciento ochenta y tres de la Avenida Mare de Deu de Montserrat, en el condal barrio del Guinardó. Reflejan, no sólo las engalanadas paredes con fotografías enmarcadas de actores y actrices inmortales, músicos imperecederos, guitarras dedicadas, motocicletas, grandes, pequeñas e, incluso, únicamente partes de ellas. Sino, la satisfacción y el gozo de su clientela, agasajada no únicamente con el buen sabor de sus tapas, la extensa gama de cervezas y, cómo no, el vermouth. Ese que da nombre a sesiones como la del pasado día seis de marzo “Vermut & Music”, con “The Dirty Brunettes”, Adriana Ramoneda, voz; y Conrad Freeman, guitarra clásica, armónica y voz; capaces de transportar a sus espectadores a una paradisíaca playa o un claro en la montaña con sus particulares versiones de clásicos como “You can’t hurry love” de The Supremes, o un muy entrañable “No woman no cry” de Bob Marley, mientras los comensales, ya público, pueden sentir la brisa salada o la humedad de los árboles de esa burbuja creada por la pareja.



Volcados en su exclusivo y personalizado versionado de los Creedence con “Proud Mary” o el “Ni tú ni nadie” de Alaska y Dinarama, elevando el fatalismo desenfadado de un “No se puede vivir del amor” de Andrés Calamaro hasta un idílico romanticismo con “Message in a bottle” de Police. Regalando un “Mama do” muy distinto del de Pixie Lott y un “Bad Romance” diferente del de Lady Gaga, con la voz dulce y melódica de Adriana al son de esa guitarra clásica de Conrad, lanzando las notas de “Goodnight Moon” de Shivaree, o cantando de “Creep” de Radiohead. Ellos, Adriana y Conrad, hablan de un estilo esquizofrénico, cuando, y el público da fé, más que esquizofrenia lo que provocan es un delirio muy cercano al “Animal Instinct” de The Cranberries. Capaces, dentro de esa pompa que crean de llevar a la entrañable nostalgia del “Porque te vas” de Jeanette o “Echo de menos” de Kiko Veneno o a la desesperanza de “Someone like you” de Adele y la entereza en “I will survive” de Gloria Gaynor. Inspirando a sus espectadores a la sinceridad y el deseo con “Stand by me” de Ben E. King o la esperanza de “Get Lucky” de Daft Punk. 



Sin olvidar la ironía de “All about that bass” de Meghan Trainor para pasar a la fantasía de Lost Frequences con el tema “Reality” y al blues de Big Mama Thornton con “Hound Dog” o el rhythm and blues desgarrador de Amy Winehouse con “Back to black”. Afianzando ese espacio irreal playero o montañoso, a gusto del espectador, con “Just like heaven” de The Cure y el siempre inmortal “I want to hold your hand” de The Beatles que, incluso cuando finalizan, al son del aplauso del respetable, ese paraíso particular que sólo ellos, Adriana y Conrad, son capaces de crear se quedará para siempre en esas engalanadas paredes del “Bar Lips” hasta que vuelvan a incrementarse con una nueva actuación de “The Dirty Brunettes”.

Texto: Yon Raga Kender
Fotografías: Jon Alka

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