jueves, 3 de marzo de 2016

Leather Heart + Turbowarrior of Steel + The Cross

Leather Heart + Turbowarrior of Steel + The Cross
Sala Begood Bcn


El pasado miércoles día dos de marzo la solitaria calle barcelonesa Sancho d’Ávila, fue surcada por melenudas siluetas hasta arribar al número setenta y ocho, para disfrutar de una noche de Metal en la “Sala BeGood” con “Leather Heart”, “Turbowarrior of Steel” y “The Cross”. Comenzaron éstos últimos, “The Cross”, con Roger Mataró a la batería, Bruno Martínez, al bajo y coros, Max Keller, a la guitarra y coros y Noé Fores, vocal y guitarra. Los cuatro jóvenes barceloneses, ascendieron al escenario con el ímpetu del fan, del seguidor acérrimo, pero en su caso, fanáticos de la música, del Heavy Metal y, como tales se dejaron llevar por sus instrumentos.



Aún cuando sufrieron una serie de problemas técnicos de sonido y una nefasta iluminación, poseídos por el espíritu de Lemmy, para quien han compuesto un buen tema, se dejaron llevar por la viveza de las cuerdas y las baquetas, mostrando el sentimiento y la conmiseración a través de sus cuerpos. Movidos al son de sus temas, “In to the mosh”, “Go to hell”, “I’m war”, “Lemmy”, “Sin City” y “God is Dead”. Casi bailando al ritmo de su música saltando arriba y abajo sin chocar entre ellos, con el deseo de ir hasta el infierno, ese tan particular del Metal donde estar o ser la guerra, significa idolatrar a Lemmy en un eterno barrio bajo celebrando la muerte de Dios, mientras los espectadores no pueden más que unirse a ese juvenil afán. 



Ese anhelo de mostrar su habilidad, su buen hacer y sus composiciones, con arrebatos solitarios, donde el bajista, Bruno, es capaz de mirar sin ver la cuerdas de su bajo y regalar al público con la grave armonía del vuelo de sus dedos. O los punteos de Max y Noé, enfrascados en sus propios acordes sin perder el son marcado por Roger a la batería. “The Cross”, defendiendo la proeza de sus composiciones ante un público que vibró con su entrega y calentó motores para, al parecer ya solucionados todos los problemas técnicos de sonido, que no la falta de iluminación, el ascenso de “Turbowarrior of Steel”. 



Éstos acerados y veloces guerreros belgas, Jorg Vandamme, batería y coros, Gianni Vuylsteker, bajo y coros; y Jonas Vandamme, vocal y guitarra, asolaron el local con su sonido Trash y Speed Metal. Con temas como “Polonaise Pit”, “Cher Ami”, “The Hydra”, “Turbotwist” o “Edward Mordrake” en una competición de velocidad donde, con increíble calidad, parecía ganar Jorg. Consiguiendo que sus baquetas casi estuvieran en dos bombos y en los platillos a la vez volando con increíble presteza y agilidad, arrancando ese ritmo vertiginoso al que, Gianni, con su bajo, conseguía, no sólo seguir, sino estar a la altura además de permitirse florituras e incluso algún que otro sólo.



Mientras Jonas, observaba y se refrescaba para continuar con sus punteos y su propio y rapidísimo volar de púa y dedos sobre las cuerdas de su guitarra, casi en llamas como el público. Con el que no dejan de interactuar enfrascándolos así en intentar seguir el ritmo a base de saltos arriba y abajo y chocando entre ellos hasta acatar posturas de punteos de guitarra o intentando seguir con sus manos vacías el alocado ritmo de la batería. Tarareando una letra, igualmente acelerada, de temas pegadizos que hablan de beber cerveza, persecuciones y, por encima de todo, apologías sobre juergas continuas que, como ocurrió una vez acabaron, continuaron e hicieron honor como espectadores de lujo del quinteto mesetero, “Leather Heart”. 



Adrián González, vocal, Alejandro Gabasa y Jorge Piñero, guitarras, Manuel Rueda, batería y coros, y Sergi Alvarado, bajo y coros. Otra jovencísima banda con un EP y un LP a sus espaldas, “Leather Heart” y “Comeback” de Heavy Metal Clásico. 

Imagen extremadamente cuidada y de apostura muy profesional, los cinco iniciaron el concierto con la competencia del experto, quizá por el clasicismo de su estilo, llenando el escenario y ofreciendo su aliento (“Take My Breath Away”), gracias a la fina y aguda voz de Adrián, unido esa noche por el “Destiny” a un público que ha surcado la oscuridad de la noche (“Black as night”) para dejarse llevar por el intercambio de roles de las guitarras, Jorge y Alejandro, ora solista, ora rítmica, punteando mucho más el segundo. En un ficticio pero tangible viaje espacial que arribará hasta el espacio más profundo (“Depths Space”), a través de una ruta grave, planteada y bien marcada por las cuatro cuerdas de Sergi que tanto anhela el condenado pecador (“Hopeless Sinner”), ese público inquieto no por el temor al graznido del negro pájaro (“The Crow”), sino con la inquietud (“Restless”) hipnótica del que se deja arrastra por la destreza y el deleite del sonido de las baquetas de Manuel.



Hacia una emblemática tierra del íncubo (“Nightmares Town”) uniendo a todos, a un para nada acartonado “Leather Heart”, al son de dos peticiones, un “No te vayas” y un “Vuelve” (“Dont you go” “Comeback”) para acabar, no ya presenciando el asesinato de un rey (“Kill the King”) perteneciente al inmortal Arco Iris (“Rainbow”). Sino en una concatenación banda –público, que termino de convertir a las oscuras siluetas que surcaban las calles de la ciudad, en coloridas formas reacias a abandonar la “Sala BeGood” después de haber sido abducidos por el Metal de “The Cross, “Turbowarrior of Steel” y “Leather Heart”: 

Texto: Yon Raga Kender
Fotografías: Manuel Alferez

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